sábado, 10 de enero de 2009

LEYENDA DE LOS INDIOS SIOX EN TIEMPOS MODERNOS


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron lasta la tienda del consejero de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu...- Nos amamos...- empezó el joven-Y nos vamos a casar...- dijo ella.- Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán, algo que nos garantice que podemos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.- Por favor, repitieron, ¿hay algo que podamos hacer? El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra. Hay algo , dijo el viejo, pero, no se......es una tarea muy difícil y muy sacrificada. Nube Azul, dijo el viejo, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?, pues bien, deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo consigues, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿comprendiste?. Y tú, Toro Bravo, siguió el brujo, deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que lo hará Nube Azul. ¡SALGAN AHORA! Los jóvenes se abrazaron con ternura y partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur. El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares... - Y ahora ¿que haremos? preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre? - NO, dijo el viejo - ¿los cocinaremos y comeremos el valor de su carne? propuso la joven. - NO, repitió el viejo. Van a hacer lo que les digo: Tomen las aves, átenlas entre si por las patas con esta tira de cuero que les entrego, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres. El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, al águila y el halcón intentaron levantar el vuelo pero, solamente consiguieron revolcarse por el suelo. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse. -Este es el conjuro, dijo el viejo, jamás olviden lo que han visto, sois vosotros como el águila y el halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no solo vivirán arrastrándose sino que, además, tarde o temprano, empezaran a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre vosotros perdure "VUELEN JUNTOS...PERO JAMÃ S ATADOS! , que una vez llegaron lasta la tienda del consejero de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu...- Nos amamos...- empezó el joven-Y nos vamos a casar...- dijo ella.- Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán, algo que nos garantice que podemos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.- Por favor, repitieron, ¿hay algo que podamos hacer? El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra. Hay algo , dijo el viejo, pero, no se......es una tarea muy difícil y muy sacrificada. Nube Azul, dijo el viejo, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?, pues bien, deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo consigues, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿comprendiste?. Y tú, Toro Bravo, siguió el brujo, deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que lo hará Nube Azul. ¡SALGAN AHORA! Los jóvenes se abrazaron con ternura y partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur. El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares... - Y ahora ¿que haremos? preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre? - NO, dijo el viejo - ¿los cocinaremos y comeremos el valor de su carne? propuso la joven. - NO, repitió el viejo. Van a hacer lo que les digo: Tomen las aves, átenlas entre si por las patas con esta tira de cuero que les entrego, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres. El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, al águila y el halcón intentaron levantar el vuelo pero, solamente consiguieron revolcarse por el suelo. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse. -Este es el conjuro, dijo el viejo, jamás olviden lo que han visto, sois vosotros como el águila y el halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no solo vivirán arrastrándose sino que, además, tarde o temprano, empezaran a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre vosotros perdure "VUELEN JUNTOS...PERO JAMÃ S ATADOS!

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