
Corazón! ¡Corazón! ¿Por qué suspiras?¿Por qué los muros de tu cárcel bates? Es imposible, corazón.... ¡Deliras! Infeliz corazón, en vano lates . Cunde al punto la luz de la mañana, se alegra el valle, el monte resplandece, la niebla que en la noche cubrió el suelo se rompe fugitiva y desvanece, o en ondeantes penachos sube al cielo. Bulle el viento en los árboles sonoro, brilla en las verdes hojas el rocío, murmura el arroyuelo entre las flores dulce, y más osado rumor levanta el impetuoso río; allá resuena la floresta umbría con el alegre, bullicioso coro de pájaros cantores.
Si al matiz de estas flores juntaras de tu labio el color purpurino; si este bello jardín hermosearas con tu rostro apacible y divino.


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